Provedo, Lucy
Soprano. La Habana, 29 de mayo de 1946. Hizo estudios en el
Conservatorio García Caturla, situado de Marianao y se graduó en ese
centro en 1965. Después cursó estudios en el Conservatorio Amadeo
Roldán y concluyó su formación en 1969. En 1970 ganó Primera
Mención en canto del concurso de música de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba, con carácter nacional, y en 1973 obtuvo el Primer
Premio de ese espacio. Se presenta en radio y TV. Interpreta obras de
autores preclásicos y contemporáneos. Es una de las más destacadas
cantantes líricas cubanas en la segunda mitad del siglo XX.

La siguiente nota proviene de las Efemérides Líricas publicadas por el profesor
Enrique Río Prado en la red dee Internet.


1946. Nace en La Habana la soprano LUCY PROVEDO. Realizó sus
estudios musicales en los conservatorios habaneros Peyrellade,
Alejandro García Caturla y Amadeo Roldán. En este último, tuvo por
maestra de canto a Margarita Horruitiner. Graduada en la especialidad
de canto en el Instituto Superior de Arte (1981), perfeccionó su técnica
vocal con Giulietta Simionato en Milán, Italia. Se presentó en público
con un recital en 1970. Ingresó en el Teatro Lírico Nacional de Cuba en
1978. En ese mismo año participó en el concierto espectáculo El
nacimiento de la ópera (música del Renacimiento) y luego intervino en
las obras cubanas Patria (Aurelia, 1979); Cecilia Valdés (Isabel
Ilincheta, 1984) y los estrenos de Soyán (r. t., 1980) y El triunfo de la
rebelión (1983). Además cantó El barbero de Sevilla (Rosina, 1980) y
Rigoletto (Gilda, 1984). Lucy Provedo ha desplegado, igualmente, una
intensa y relevante actividad en recitales y conciertos, dando a
conocer en primera audición en Cuba obras de Brouwer, Guerrero,
Bloch y Orff. Se ha presentado en varios países de Europa —Rigoletto
(Gilda, 1982), en el Teatro Smetana, de Praga—, Centro América, Asia y
África. Ha realizado una notable labor de difusión de la música cubana
en varios programas de televisión, en filmes y en sus grabaciones
discográficas. En la actualidad se desempeña como solista en el
Centro Nacional de la Música de Conciertos. Es recipiene de la
prestigiosa  Medalla Alejo Carpentier (2002).


El siguiente trabajo ha sido copiado de la Internet y lo agradecemos a la autora.


Dama
del canto lírico


Nació en La Habana, en Marianao, un pedazo de tierra que todavía la sigue cobijando, como para adueñarse de su
canto y de su voz.

Lucy Provedo Núñez es una mujer cuya sencillez sorprende, va de un lado a otro con la agilidad de una niña y su
rostro aún descubre la sonrisa de una adolescente. Ahora, sus palabras, hábiles y precisas, revelan el carisma de
quien bien pudiera haber sido locutora o diplomática, pero que gracias a Dios prefirió el canto lírico para conducirse
por la vida.

por Yarelis Rico Hernández


·Cuando niña, al llegar las visitas a casa, casi que las “sembraba” en los asientos para que la oyeran cantar. Las
muñecas fueron su primer público, a ellas les componía e interpretaba canciones, también actuaba ante su pequeña
imagen de artista que se dibujaba en el espejo del cuarto.

A tono con el refrán “de padres cantores hijos jilgueros”, la niña amaba la música tanto o más que sus progenitores.
Su papá disfrutaba muchísimo las obras sinfónicas. Hubo un concierto para piano y orquesta, el Opus 11 de
Federico Chopin, que hoy confiesa su atrevimiento a dirigirlo pues se hizo costumbre que amenizara cualquier
momento del día dentro del hogar. También del antiguo y resistente tocadiscos del “viejo” solía escaparse una y otra
vez la voz de Esther Borja.

Primero llegaron los estudios de piano, los que pronto combinó con el aprendizaje de canto. Por esa fecha, existía
donde hoy es la escuela de San Alejandro un pequeño centro para la enseñanza primaria que en las tardes se
convertía en el conservatorio Ignacio Cervantes. Ahí, bajo la dirección de la profesora Viola Ramírez, integró un coro
de niños del que era la solista. Con el paso del tiempo, y a instancias de su mamá, matriculó en el conservatorio
Alejandro García Caturla y paralelamente llevó las carreras de piano y canto.



















Lucy interpreta el personaje de Gilda
en la Ópera Rigoletto
(Teatro de la Ópera de Praga).





Lucy pertenece a la primera generación de graduados del Instituto Superior de Arte. Allí definió aún más su vocación
por el canto, mientras, continuaba con las lecciones de piano pero de forma complementaria. De aquella etapa,
disfruta hoy sus recuerdos. ·

“En los exámenes de piano me acompañaba yo misma: arias de ópera, Antología italiana, en fin, todo un arsenal
musical que más tarde me serviría para la formación de mi repertorio. Por los años 80, graduada ya de canto, pasé
un breve curso en la Scala, de Milán, Italia.”

Por tus ojazos negros
de un claro fulgor…

Hay historias que sólo pueden ser contadas por sus protagonistas; a unas les acompaña la gracia y espontaneidad
del momento, a otras la tristeza, pero las anécdotas de Lucy vienen escoltadas por la simpatía y la originalidad:

“En el programa Álbum de Cuba que, por cierto, salía en vivo, faltó la pianista que iba a acompañar a una de las
intérpretes, que cantaría Asomaba a sus ojos una lágrima de Gonzalo Roig. Me ofrecí para acompañarla. Cuando
llego me fijo que el atril del piano no tenía las varillas que van detrás, y me dice el director del programa: ‘no te
preocupes, vamos a ponerle un jarrón’. Y le pregunté: ‘¿tú estás seguro que ese jarrón no se cae?’ Me respondió que
no había problema alguno. Oye, y nada más que empiezo a tocar, cae aquel jarrón e hizo tremendo ruido. Yo,
aparentemente, como si nada hubiese ocurrido, seguí tocando. Gracias a Dios terminamos bien.”

Todo sucedía después de su debut como profesional. Un hecho del que guarda cada detalle, desde la fecha, 31 de
enero de 1970, la pianista acompañante, Martha Bonachea, hasta el nivel de nervios, el sudor de las manos, la
sorpresa, los aplausos… Luego llegaron otras presentaciones en Bellas Artes, el Palacio de los Capitanes
Generales, en el Museo Napoleónico, pero fue en los Festivales de Música Contemporánea donde más se dio a
conocer, un recuerdo curioso que trae a la memoria una nueva anécdota:




“Un día viene a mi casa un señor que estaba confeccionando un programa para el que algunos compositores como
los maestros Fariñas, Leo Brouwer y Harold Gramates escribieron obras con textos martianos. La creación de Leo se
titulaba Es el Amor quien ve, y se la había dedicado a Fina García Marruz. Recuerdo que el señor que estaba de visita
en casa me pregunta si quería estrenarla. Y yo sin leer la obra, sin conocerla, le respondí que sí. Fue la primera obra
de corte más contemporáneo que había leído hasta ese momento. Quiero significar algo: a Leo le agradeceré toda la
vida que haya depositado su confianza en mí para la primera audición de la obra, por cierto, bajo su propia dirección.”


Premios: Gran Premio
y Diploma de Oro en Festival
Primavera de Pyongyang (año 1990).
Premio UNEAC de Canto (año 1973).
Premio de Interpretación en
Festivales de Habaneras.





Otros compositores y directores de orquestas confiaron a Lucy el estreno en Cuba de importantes obras: Harold
Gramates, Héctor Angulo, Diez Nieto, Calixto Álvarez. Aquí hizo también el estreno de Pierrot Lunaire, una obra que,
según resalta, maneja un concepto sobre la voz humana distinto totalmente a lo que habitualmente podemos
escuchar. ·

La lista sería interminable a la hora de mencionar las presentaciones de Lucy Provedo en el país y en el extranjero,
quizás algunas pudieran ilustrar el talento de su voz, la disciplina de sus estudios, lo arriesgado y perseverante de su
carácter: la cantata Carmina Burana, de Carl Orff, obra muy compleja creada para soprano, contratenor y barítono,
dirigida para esta presentación por el maestro Manuel Duchesne Cuzán con la orquesta Sinfónica Nacional, y donde
participaron además el Coro Nacional y el Orfeo Catalán. Estrenó también una ópera muy contemporánea y muy
difícil titulada Llanto para el Cachorro, composición del colombiano Francisco Zumaqué, que contó para la ocasión
con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica Nacional y la dirección del maestro yugoslavo Angel Surev. En esa
obra una sola voz interpreta dos personajes.

Sin duda alguna, fue su actuación en Rigoletto, uno de los hechos artísticos más importante dentro de la carrera
profesional de Lucy Provedo.

“Esa obra me la estudié, pero no la había hecho en Cuba y entonces me invitan a hacerla en Praga. Mi estreno de
Rigoletto fue con la Ópera de Praga, y lo curioso es que a mí me habían dicho que ellos la cantaban en italiano y
cuando llego allá, la cantaban en checo. Yo no sé nada de checo. Me había aprendido la obra en italiano, que es
como originalmente está escrita. Fue una experiencia tremenda y me dio impulso para seguir… ¡Imagínate, ellos en
checo, y yo en italiano!”

Durante su visita a la bella ciudad europea cantó además en Radio Praga Internacional obras del maestro Harold
Gramates, de Félix Guerrero, su esposo, y de dos compositores españoles, Manuel de Falla, y una recopilación de
obras de García Lorca, que él compiló y armonizó del cancionero popular español.

Soplo de aire que me despeina...

Félix Guerrero fue su compañero en la vida y en el arte durante 21 años. Sin rodeos, Lucy asegura que gracias a su
influencia, hoy es una mujer muy optimista.

“Por muy alta que sea la montaña que tenga ante mí, siempre veo una luz en el camino. Como he tenido que abarcar
tantas cosas, él tenía la frase de que yo pasaba por el lado y lo despeinaba. Porque siempre estaba corriendo. Hoy
con un poco más de edad sigo desplegando energía, creando proyectos.”

Félix fundó el Teatro Lírico en el año 1961, un hecho que tuvo una gran significación para los cantantes del género,
aunque con anterioridad hubo intentos de hacer ópera con compositores e intérpretes cubanos, pero muy
esporádicos y no bien promovidos e impulsados.

“Por ejemplo de 1938 a 1940 –aclara Lucy–, el maestro Gonzalo Roig creó la compañía de ópera nacional, ahí se
hicieron obras, entre otros compositores, de Gaspar Villate. También está el trabajo que hizo Ernesto Lecuona con
las cantantes que interpretaban sus obras: Hortensia Coalla, Esther Borja, María de los Ángeles Santana… Yo diría
que Cuba es pródiga en voces buenas dentro del mundo de la lírica, tenemos entre las intérpretes femeninas a Iris
Burguet, Ana Menéndez, Gladis Puig, Martha Pérez, Alba Marina y María Eugenia Barrios. De las voces masculinas se
destacan Humberto Diez, Antonio Lázaro, Pedro Arias, Ramón Chávez, Aldo Lario… Pero la creación del teatro lírico
en el año 1961, fue un espacio donde las voces líricas pudieron darse a conocer de una manera estable. Recuerdo,
por ejemplo, las funciones de Rosita Fornés, en zarzuelas y operetas, junto con Armando Bianchi y Antonio Palacios.
Allí se presentaron zarzuelas como Doña Francisquita, La Verbena de la Paloma, etcétera, y muchísimas óperas del
repertorio internacional, Rigoletto, Barbero de Sevilla, Don Pascuale, Madame Butterfly, entre otras.”

Un recuerdo aviva el rostro de Lucy y marca la conversación con una pausa imprescindible que sirve para dirigir la
mirada hacia su pequeño estudio donde se unen reconocimientos, fotografías, afiches, libros, pinturas… En el
centro, su piano, fiel centinela de tantos y tantos recuerdos, se mantiene atento a cada detalle del diálogo.


“Canté la ópera Patria que es de Hubert de Blanck, un compositor que aunque holandés de origen, podemos
calificarlo también como cubano. Él estuvo muy vinculado a la Guerra de Independencia, hacía conciertos y donaba
ese dinero para ayudar a los mambises. A él se debe la creación del Conservatorio Hubert de Blanck.

“Esta ópera tiene como argumento la Guerra de Independencia y en el estreno estuvo presente Máximo Gómez.
Nunca más se había repetido hasta después del triunfo de la Revolución y yo hice el protagónico. A la obra original se
le agregaron décimas de Olga de Blanck, hija del famoso compositor, con una característica muy curiosa: ella captó
de manera tal la forma de componer de su padre, que parecía que esas coplas eran escritas por él. No había
diferencia.·

“Félix también rescató la ópera La esclava, de José Mauri Esteve, que no tiene nada que envidiarle a ninguna
composición italiana. En fin, él siempre estuvo en búsqueda constante para ampliar el repertorio del Teatro Lírico.
Esa década del 60 fue la década de oro del Teatro Lírico.”

Y aunque es un teatro que se ha mantenido, y han ido surgiendo nuevas voces, la promoción afecta al género.
Mientras el pasado televisivo nos hace recordar con placer programas como Álbum de Cuba, Viernes de Gala y San
Nicolás del Peladero, entre otros, donde intérpretes líricos encontraban espacio para presentarse al público, el
presente los sume en un silencio casi total, salvo las escasas y muy pequeñas apariciones en espacios como
Escriba y Lea, De la gran escena y ¡Bravo!, este último condenado a un horario bien avanzado en la noche televisiva
del domingo. Dos años atrás, Lucy condujo una serie de 10 programas en el Canal Educativo 2, que con el título
Nuestra Canción se propuso insistir en el rescate de nuestros géneros musicales más conocidos. Recientemente el
Canal Habana lo retransmitió, y aunque los esfuerzos se agradecen, aún no resultan suficientes.

Y en la mirada
----reposa la experiencia…
Cuando Lucy cursaba el cuarto año de Canto en el ISA, el profesor Ramón Calzadilla la puso como profesora auxiliar.
Para el maestro era importante entrenarla como educadora. Después, cuando se gradúa, le propone dejarla en
plantilla de la escuela. Ella no quiso; le gustaría dedicarse a la enseñanza cuando ya fuera una viejita, mientras, los
escenarios aguardaban por ella. Ramón Calzadilla le dijo que estaba en un grave error, porque a los alumnos les
gustaba ver qué hacían sus profesores.
·
“Y fui entrenándome y entrenando, pues cuando uno enseña aprende mucho. Cada alumno es una individualidad. Y
a veces te encuentras con uno que tiene determinado problema y tienes que romperte la cabeza para saber por
qué… A veces tienen dificultades en un sonido determinado y te preguntas por qué, tienes que buscar la forma de
que logre emparejar sus sonidos y mantenga lo que en el canto se llama una línea.”

Durante muchos años ha sido profesora titular del ISA, también maestra de la Escuela de Superación Profesional,
pero en la actualidad no ejerce el magisterio, sin embargo no admite haberlo abandonado. Lucy encuentra en su fe
profundamente cristiana la savia para trabajar y vivir…



“Desde que tenía tres años visito la comunidad católica de San Rafael, aquí en Mariano. Mucho les agradezco a mis
padres porque me hayan educado en el amor a Dios. La religiosidad es algo que nosotros debemos predicar con el
ejemplo: si tienes un buen comportamiento con las personas que te rodean, con tus compañeros de trabajo, si estás
dispuesto a ayudarlos, tener una frase de aliento en un momento determinado. Cuando tú te apartas de comentarios
feos que pudieran crear situaciones complejas con otros artistas, cuando tú das opiniones que son críticas
constructivas, yo creo que ahí estás mostrando tu religiosidad, cuando existen personas que emiten opiniones
malsanas sobre ti, y tú lo que deseas es que llegue Dios a su corazón y les ayude a mejorar su modo de actuar, yo
creo que con eso estás demostrando tu religiosidad. Todo eso forma parte de tu formación como cristiano.”



Entre los últimos trabajos de Lucy Provedo se halla la grabación de un disco con el sello Colibrí, acompañada al
piano por el maestro José Ruiz Elcoro. El CD incluye parte de la música que se cantaba en Cuba en el siglo xix. Se
trata de una excelente labor de rescate que beneficia además a los intérpretes líricos, quienes tradicionalmente han
sido los más afectados por la falta de promoción, aunque merece destacarse la labor de difusión mantenida durante
muchos años por la emisora de radio CMBF.

Amante de escuchar la buena música, sea de uno u otro género, Lucy Provedo manifiesta cierta preocupación por los
textos de algunas canciones que constantemente se radian o televisan.

“Ello desvirtúa la formación de nuestros jóvenes y echa por tierra la belleza de nuestra buena música cubana, pródiga
en textos atinados, poéticos.”

El maestro Ernesto Lecuona encabeza la lista de sus compositores cubanos preferidos, seguido muy de cerca por
José Mauri Esteve, Sánchez de Fuentes y Gaspar Villate. A la hora de citar a los universales habla de Mozart,
Beethoven y Brahms. Lucy es mucho más estricta a la hora de mencionar su intérprete femenina predilecta, de la que
ha retomado algunas de sus obras para su repertorio personal: Victoria de los Ángeles; y en las voces masculinas,
Alfredo Krauss. “Ambos tenían una técnica vocal fabulosa, fíjate que murieron de edad avanzada y seguían cantando
bien…”

Una última anécdota cerró nuestra conversación, la espontaneidad y simpatía de la narradora traen el suceso al
presente con la misma naturalidad como ocurrió en el pasado…

“En el centenario del maestro Gonzalo Roig se organizó una gala en el Teatro García Lorca con la Banda Nacional de
Conciertos… Al terminar mi actuación salí por la puerta lateral del teatro y allí me esperaba una mamá con su hija. La
madre me dice que la niña no se podía ir sin conocerme, y la pequeña, emocionada hasta llorar me dice: ‘mi mamá
no me comprende, porque yo quiero aprender a gritar como usted’. Fue algo tan ocurrente que me llenó de tremenda
felicidad. No sé que será de aquella niña, pero por ella, por mi propia madre, por mí, yo cantaré hasta que Dios
quiera.”