Pérez, Marta
La siguiente información proviene de Lirica Hispana y de la Internet. Gracias Salvador Aulló.


Nacida en La Habana el 2 de Agosto de 1924.

Era la segunda de 4 hermanos: Lila, Marta, Francisco y Alberto

La historia de Marta Escolástica Pérez Suárez, descendiente de españoles, se va a contar de forma distinta al resto.

El 7 de Diciembre de 2003 se hizo en Miami un homenaje a “la diva de Cuba”, como rezaba en el programa. Hubiera sido un regalo
para cualquiera estar allí y poder grabar las cosas que se dijeron. Amigos, compañeros y admiradores dijeron de ella lo que
sentían y Blanca Varela cantó haciendo una excepción de permanecer retirada de los escenarios.

Además de Blanca Varela intervinieron Silvia Álvarez, Maureen Colón, Javier Coronel, Miguel de Grandy (hijo), Pili de la Rosa, Isabel
Díaz, Susana Díaz, Katrina Falcón, Verónica Fink Minvielle, Jose Le Matt, Mara y Orlando, Ana Margo, Juana Martínez, Demetrio
Menéndez, Griselda Noguera, Mabel Padrón, Gabriela Parés, Alberto Pérez, Armando Pico, Berta Sandoval, Armando Terrón y la
Coral Gratelli.

Como no tenemos esa grabación nos conformaremos con lo que se puso en el estupendo programa que, en fotocopias, nos ha
mandado José Taín Alfonso con dedicatoria cariñosa de la propia Marta. Este impreso es de una actuación del sábado 14 de Julio
de 1975 en Silver Spring, Maryland, y está su biografía. Esta biografía es la que vamos a poner aquí, sin perjuicio de que la
completemos con lo que pone en los pies de las numerosas fotografías que hay y con los frutos de nuestra búsqueda.

Dice lo siguiente:
Este programa se ha pensado como un regalo al público y especialmente a esa nueva generación que no ha tenido la suerte de
conocer la carrera de Marta, nuestra Marta de Cuba, antes de su traslado definitivo a los Estados Unidos para que conozcan más
sobre esta artista orgullo de los cubanos.

Para poder hacer un recuento de la vida artística de Marta Pérez tuvimos que recurrir a dos personas, ya que lo preparamos
como una sorpresa para Marta y además porque ella, debido a su modestia, no iba a aportar suficientes datos. Por ese motivo nos
comunicamos con dos personas muy allegadas: su tía Beba, con la cual vive actualmente, y con el Dr. Paul Csonka, su mentor
musical durante muchos años.

Su tía nos cuenta que Marta comenzó cantando canciones españolas a los siete años de edad. Tenía dos programas de radio, uno
en la Loma del Mazo (no recuerda las siglas de la estación) y el otro en la C.M.Q., de la calle 8 y 25 en el Vedado.

Después quedó artista exclusiva de la C.M.Q. con un programa todos los domingos, patrocinado por una marca de jabones y vinos.
En esa época se le conocía como "Marta, la estrellita del radio”.

Una anécdota interesante de esos años es que con ocasión de visitar La Habana la famosa cantante española Imperio Argentina,
contratada por C.M.Q., hubo que suspender el programa de Marta, durante un mes, ya que sus voces resultaban tan similares que
hubiera dado lugar a confusiones.

En sus años infantiles Marta viajó en giras artísticas varias veces al interior de la Isla. Su popularidad llegó al extremo de que
muchas veces tuvo que presentarse custodiada ya que hubo amenazas de secuestro.

En la edad en que otras niñas juegan a las muñecas, Marta estudiaba piano y guitarra, aprendía repertorio, además de sus
estudios escolares.

Una niñez nada fácil. A los doce años se retiró para recibir clases de canto de Maryla Granaowska, una gran maestra de canto
ruso-polaca radicada en La Habana. Mujer de carácter muy fuerte, hasta el  extremo de que si Marta llegaba diez minutos tarde
(vivían a una hora de distancia), no le daba clase ese día para obligarla a ser puntual. Marta ha comentado que agradece el que
fuera así, pues a su puntualidad debe mucho de lo que es hoy.

Estuvo con Maryla hasta los dieciséis años. A los quince ingresó en los coros de la Orquesta Filarmónica de La Habana y comenzó
la segunda etapa de su carrera.

Para esta etapa nadie mejor que el maestro Paul Csonka para suministrarnos datos.

“Conocí a Marta a los quince años, nos dice, cuando ingresó en los coros de la Filarmónica. Era una jovencita espigada, muy
delgadita, con pelo largo y que no parecía tener la voz que tenía. Llegaba la primera de las 150 personas que componían el coro.

Cando llegaba se ponía a cantar sola, acompañándose al piano, creyendo que nadie la escuchaba. Pero un día llegué antes de lo
normal y me quedé sorprendido al escuchar aquella voz en aquel cuerpecito. En aquellos días el director Máximo Freccia estaba
audicionando para el "solo" de las Danzas Polovzianas de El Principe Igor, y yo le pedí que escuchara a aquella criatura. La
escuchó, le gustó, y quedó como solista.

Después vinieron muchas otras obras y muchos otros directores. La Novena Sinfonía de Beethoven con el maestro Eric Kleiber, y
también varias veces con el maestro Herbert Von Karajan, siempre ella fue la Mezzo solista. Además siguieron la Demoiselle élue
de Debusset, la Segunda Sinfonía de Mahler, etc.

Sería interminable la lista pues fueron nueve años de actuaciones. En ese intervalo de tiempo comenzó en C.M.Q. en 1945, donde
se mantuvo hasta que llegó a Miami exiliada en 1960. En C.M.Q. estuvo como artista para la General Electric durante 5 años.

En 1944 se incorporó nuevamente al trabajo en la radio, alternando con la vida teatral y las giras internacionales, iniciadas en 1946
por Estados Unidos junto a Ernesto Lecuona, con quien compartió representaciones en Washington, Filadelfia, Chicago y Nueva
York.

Durante ese mismo año realizó, además, una exitosa temporada con la Compañía española Cabalgata, en el Teatro Martí,
incrementando su repertorio con zarzuelas españolas.

Por ella sabía de sus giras con el maestro Alberto Bolet en 1957, 1959 y 1965 y de sus presentaciones con distintas orquestas
tales como la Royal Philharmonia, Orquesta Sinfónica de Hannover, Berlín, Bilbao y Madrid.

En los Estados Unidos se presentó con las orquestas Filarmónicas de Long Beach y de Miami, y con el maestro Bolet, con Mitch
Miller y con Alain Lombard."

Sigue diciendo el Dr. Csonka: "Conmigo hizo temporadas de ópera en Cuba, bajo mi dirección con la Sociedad Pro-Arte Musical: El
rapto de Lucrecia, Amahl, La Medium, Rigoletto, Cossi fan tutte, Carmen, etc.

En 1948 grabó la famosa zarzuela del maestro Gonzalo Roig, Cecilia Valdés.

Hablando de Cecilia, contaba el maestro Roig que cuando Marta la grabó estaba padeciendo de unos dolores de cabeza muy
fuertes debidos a una afección vesicular, hasta el extremo de que muchas veces para poder dar los agudos su compañero,
Panchito Naya -recientemente desaparecido- tenía que sostenerla pues casi se desmayaba.

Esta grabación está recogida en compacto de Montilla con Marta como ‘Cecilia’, Ruth Fernández como ‘Dolores Santacruz’, Aída
Pujol como ‘ Isabel Illincheta’ y Panchito Naya como ‘Leonardo’. Dirigió la orquesta el mismo Gonzalo Roig.

El maestro le dijo en esa ocasión: 'Has sufrido tanto grabando mi mulatica, que todo ese sufrimiento se ha de trocar algún día en
felicidad’.

Bien se lo pronosticó, pues así fue. Por esta grabación con el sello Angel la escucharon en la Scala y le pidieron que hiciera una
audición. Precisamente fue Karajan quien viajó desde Japón hasta Lucerna, Suiza, para escucharla, y cuando la vio, reconoció a la
muchachita que años atrás había cantado con él dos veces la Novena Sinfonía. La escuchó él y la envió a Italia para que la
escucharan los directores de La Scala, Dr. Guiringhely y Antonino Votto. Allí la becaron por tres años y la hicieron suplente de
Giulietta Simionato.

Ocurrió que estando la Simionato en Barcelona enfermó y no pudo llegar a tiempo para el esperado debut de Renata Tebaldi en La
Scala, después de cinco años de ausencia. Fue Marta la que la sustituyó y cuentan que la Tebaldi cada vez que Marta cantaba su
"Rataplán”, escena principal de ‘Preciosilla’ en La fuerza del destino, salía de su camerino y la escuchaba, y decía “Che brava è
questa raggazza”.

Vamos a intercalar aquí el resto de cantantes de aquellas seis representaciones de La fuerza del destino que se iniciaron el 26 de
Abril de 1955 y que dirigió Antonino Votto: Giuseppe di Stefano y después Carlo Bergonzi (Don Alvaro), Aldo Portti (Don Carlos),
Silvio Maionica (Marqués de Calatrava), Renato Capecchi (Fray Melitón), Giuseppe Modesti (Padre Guardián), Renata Tebaldi y
después Pili Martorell (Leonor).

Después vino ‘Lola’, en Cavallena Rusticana con la propia Simionato en el papel de ‘Santuza’. En la última función Simionato tuvo
que ausentarse y Marta cantó ‘Santuza’. Fueron doce funciones en La Scala que pudieron haber sido más si ella, tan apegada a su
familia, no se hubiera marchado, pues su beca quedó tronchada cuando su madre y hermana, con quienes viajaba, tuvieron que
volver a Cuba.

También vamos a poner el resto de cantantes que intervinieron en las seis funciones de Cavallena Rusticana, que se iniciaron el
10 de mayo de 1955 y que también dirigió Antonio Votto: Giuseppe di Stefano, luego Ferrando Ferrari y después Aldo Bertocci
(Turiddu), Giulietta Simionato y después Gigliola Frazzoni (Santuzza), Gian Giacomo Guelfi y después Ugo Savarese (Alfio), Grabiella
Carturan y después Marta Pérez (Lola), Ortensia Beggiato (Lucía).

Debemos decir que no fueron 12 funciones las que cantó Marta en la Scala sino, como mucho, once suponiendo que Grabiella
Carturan cantara una función solamente. También debemos aclarar que no hizo el papel de ‘Santuzza’ el último día ya que fue
Gigliola Frazzoni, a no ser que los datos de la propia Scala estén mal. Esta aclaración, de simple rigurosidad histórica, no empaña
para nada su carrera.

Aquí se impone otra aclaración que está tomando cuerpo a fuerza de ser repetida. Marta Pérez tiene una historia tan importante
que no necesita que se invente nada y menos todavía que se mienta descaradamente; ella no fue la primera, ni la única cubana
que haya cantado el La Scala. La primera fue la santiaguera Carolina Segrera y eso está demostrado, documentado y visto para
sentencia. No se la ensalza más diciendo mentiras fácilmente desmontables que, además, son innecesarias porque su carrera
tuvo entidad suficiente para no necesitar de falacias de ningún tipo. Lo mismo que, si no se demuestra lo contrario, afirmamos
que tampoco cantó en el Teatro Colón de Buenos Aires. Pero si alguien demuestra que sí lo hizo lo pondremos con mucho gusto.

Marta regresó a Cuba, con la esperanza de volver, pero sus muchos compromisos con C.M.Q., teatros y giras por Centro y
Sudamérica, hicieron cada día más imposible su regreso a La Scala.

De los pies de las fotos:

En el teatro Martí de La Habana cantó Luisa Fernanda con el barítono Tomás Álvarez y esa misma temporada, también con
Álvarez, La princesa del Dólar.

Hagamos un inciso aquí para recordar que fue una gran ‘Luisa Fernanda’ y que grabó esta obra con Maruja González (Carolina), Gil
Mar (Vidal), Panchito Naya (Javier) y Enrique Cámara (Saboyano). Dirigió Gonzalo Roig y se grabó en 1948, en discos 78 r.p.m. para
el sello "CAFAMO" y luego la reeditó, en larga duración, SORIA (70.002).

Una de las zarzuelas cubanas que más cantó fue El cafetal en la que hizo una creación del papel de ‘Africa’, así como María la O y
Rosa la china.

Con el tenor Miguel Bodegas tiene dos fotos, una de La Gran Vía que hizo en CMQ y otra en La del soto del parral en la que triunfó
como ‘Aurora’ en el Teatro Nacional de La Habana.

Con Panchito Naya, que hizo de ‘Hermano Rafael’ hay otra foto en la que hace de ‘Dolores’ en La Dolorosa.

Con Manolo Álvarez Mera tiene otra donde se aprecia la diferencia de estatura.

El Dr. Csonka continúa contándonos: "Siguiendo la carrera de Marta en el exilio he sabido de sus triunfos en Carnegie Hall en
1962, en el Town Hall de Nueva York en 1963, de sus conciertos en Chicago, Washington, óperas en Connecticut, Tulsa, etc., con la
compañía del Metropolitan, su actuación de Cecilia Valdés en el Estadio Lewison, donde se reunieron más de 18.000 personas
para escucharla, sus tres programas con Ed Sullivan, sus actuaciones en el Espectáculo de Steve Alien, en Broadway con Infidel
César en el Teatro Schubert. Sería lo de nunca acabar relacionar todas las exitosas presentaciones de Marta.

Siempre he estado al tanto de su carrera, he leído sus criticas, en fin, siempre me he mantenido en contacto con ella y he sido
testigo de lo mucho que ha dado al arte y de lo alto que siempre ha puesto el nombre de su patria. Cuba.” -Terminó diciéndonos.

Otra faceta interesantísima de su notable carrera fue su gran triunfo al incursionar en la corriente del "filin" o bolero jazz. Hizo una
creación de Mi divertido Valentino (My Funny Valentine) de R. Rodgers y L. Hart y fue seleccionada como la cantante más notable
del género "filin" en la década del 50 frente a monstruos sagrados como la gran  Elena Burke.

Otro gran éxito popular, olvidado en el escrito anterior, resultó de su asociación a dúo con el ‘chansonnier’ italiano Ernesto Bonino
en la cancioncita "Chinito y Chinita". Viajaron por toda la isla en un programa de variedades inspirado mayormente por este gran
triunfo. Marta y Ernesto se caracterizaban de chinos, lo cual ya era bastante cómico, pues Marta es una bella cubana con
apariencia de "walkyria", muy lejana a las características fisonómicas del oriente.

Muy poco antes de su partida hacia el exilio, año 1960, se presentó en un concierto que incluía numerosas estrellas, más
notablemente Celia Cruz, en la Plaza de la Catedral de La Habana. En esa ocasión interpretó "Lamento Cubano" de Eliseo Grenet y
al cantar "Oh Cuba hermosa, primorosa, ¿por qué sufres hoy tanto quebranto? el numeroso público lo acogió como una expresión
de rebelión ante los acontecimientos de aquellos momentos en la Isla provocados por la nueva clase gobernante. La emoción fue
tan grande, que Marta rompió en incontenible llanto así como muchas personas en la audiencia. A tal punto que el director de la
orquesta, el maestro Gonzalo Roig acudió a ayudar a la cantante para que se recompusiese.

Se estableció en el año 1966 con su hermano Alberto y su primo Frank Ramos en un pequeño negocio de efectos de escritorio.
Hoy es una importante firma Anabuc Industries, que abarca no sólo efectos de escritorio, sino máquinas calculadoras, imprenta,
muebles, etc.

En la ciudad de Miami grabó una serie de canciones internacionales en inglés, francés y portugués, notablemente "Strangers in
the Night", "Et Maintenant", "Just a Gigolo". También ha grabado música religiosa y litúrgica.

Además, con Pili de la Rosa, Demetrio Menéndez y Miguel de Grandy II, fundó producciones Gratelli, una institución para
incrementar la cultura hispanoamericana. La compañía cambió su nombre a Pro-Arte Gratelli dando funciones mensuales de
zarzuelas seis veces al año bajo la dirección de Marta, Pili y Demetrio, y la tutela musical de Alberto Fajardo de las cuales Marta
canta tres para darle oportunidades a otros artistas.

Afortunadamente, la mayoría de las representaciones de la Sociedad Pro Arte Gratelli se han guardado en audio o video, para la
posteridad y quedarán recuerdos,  de La viuda alegre, El sonido de la música, Doña Francisquita, Los gavilanes, Los Claveles,
Cecilia Valdés, María la O y su máxima creación Luisa Fernanda bajo la dirección del propio autor, Federico Moreno Torroba.

También la Sociedad Pro Arte Gratelli mantiene en su colección los trajes usados por la diva cubana y las grabaciones de sus
numerosos conciertos.

Marta Pérez no es sólo una gran artista, sino una artista dispuesta a ayudar, a todo al que comienza. Y como ella dice, “Es mi
deber ayudar quien empieza. Dios me ha dado tanto, que sería muy ingrata con El y con mis hermanos si no siguiera su normas”.  
Así es Marta Pérez, Marta de Cuba, sencilla, modesta, gran dama del bel canto.

Hay que tener en cuenta que cuando se escribió el programa que hemos reproducido y ampliado era de 1975 y desde entonces
han pasado más de 30 años.

Es una compañera muy querida por todos los que han tenido la gran suerte de colaborar con ella, distinguiéndose por la ayuda que
ha prestado a los cantantes líricos en el exilio y a las nuevas generaciones de cantantes. La tradición de la zarzuela en Miami se
debe en gran parte al empeño y la devoción de Marta Pérez.

Como colofón que tienda a animar a los que no la ha escuchado debemos decir que, aparte de las grabaciones citadas, existe otro
disco compacto titulado “Marta Pérez: La bella cubana” que es un documento histórico en el que se recogen momentos estelares
de su carrera.

La más antigua de estas grabaciones se remonta a los años 1949-1950, cuando la intérprete, bajo la dirección de Gonzalo Roig
(autor de la música de Cecilia Valdés), grabó Luisa Fernanda. El papel protagónico de esta obra había sido el primero de este
género interpretado por la artista en un escenario y se convertía, a lo largo de las próximas cuatro décadas, en uno de sus
mayores éxitos.

A la segunda y tercera de las giras con Alberto Bolet corresponden las grabaciones de No puedo ser feliz, Oguere y Corazón que
se escuchan en esta recopilación. No puedo ser feliz fue dedicada a la cantante y estrenada por ella en México. El arreglo
sinfónico hecho expresamente para la artista por Adolfo Guzmán la acompañaría a los escenarios más distantes y la composición
se convertiría en una de las más representativas de su repertorio.

Tomó el camino del exilio en 1960 y decidió permanecer en los Estados Unidos. En 1961 se presentó en el popular programa
televisado El espectáculo de Ed Sullivan interpretando la Salida de Cecilia Valdés. Volvería a hacerlo el 20 de Mayo del año
siguiente (día de la celebración de la independencia de Cuba) interpretando el potpurrí de canciones cubanas que aquí se recoge.
Esta segunda presentación hubiera reunido a la cantante con Ernesto Lecuona frente al público estadounidense de no haber
sufrido este último una serie de complicaciones relacionadas con su salud, complicaciones que acabarían ocasionándole la
muerte el 29 de Noviembre de 1963.

Dos de las canciones que integran la segunda cara de esta antología (la habanera Tú y Lamento Cubano) fueron las primeras
hechas en el destierro. Las otras (Habana, Noche azul, La bella cubana y El viaje) acababan de ser grabadas por la cantante al
conmemorar sus bodas de oro con la música. Habana y Noche azul han figurado con frecuencia en los programas de la artista,
que conserva un arreglo de la primera hecho para ella por su autor, Fernando Mulens, en 1957. Noche Azul se ha escuchado en los
conciertos de la cantante en Nueva York y en Miami. Cabe recordar que la primera gira al extranjero realizada por la artista tuvo
lugar del brazo de Ernesto Lecuona, autor de Noche Azul, en 1948.

La cantante lírica que ha sido, ha sostenido siempre una estrecha relación con la música popular, imprimiendo a sus
interpretaciones de esta música una inteligente dosis de emotividad y refinamiento. En busca de una canción resumen, de esas
que intentan encerrar en un limitado número de compases toda una vida, se decidió por El Viaje, composición de Concha Valdés
Miranda que gozara de enorme popularidad. En ella, como en Habana y Noche Azul, la cantante lírica vuelve a demostrar que su
formación clásica, sus facultades excepcionales y su impresionante trayectoria no son obstáculo para una interpretación tan
bella como apropiada de una balada de moda.

La gran intérprete de Cecilia Valdés, deja constancia en estas grabaciones de una intensa y exitosa relación con la música de su
patria y de un arte que, a lo largo de medio siglo, le ha permitido cultivar diversos géneros de música en escenarios no menos
diversos. Estas grabaciones abarcan cuarenta y cinco años de labor artística. Nada hay en las más recientes que delate una
merma en el arte de la intérprete. Al contrario, los curiosos más y menos jóvenes constatarán, perplejos, que si algo revelan las
últimas grabaciones es una verdadera plenitud. Y esa plenitud es motivo de fiesta para todos los amantes de la música cubana.

Marta Pérez murió en el exilio de Miami el 19 de agosto del 2009.